Generales
Un TLC es un acuerdo internacional suscrito
entre los países de Centroamérica y Estados Unidos cuyo objetivo principal es
establecer reglas para normar la relación comercial entre ellos. Con ese
propósito, el TLC consta de dos partes: una normativa, que contiene reglas en
materia de comercio de bienes, comercio de servicios, inversión, propiedad
intelectual, mecanismos de defensa comercial, laboral, ambiental y, de la mayor
importancia, solución de controversias; y otra con disposiciones sobre el
acceso al mercado. Esta segunda parte
incorpora los compromisos que los países adquieren para la eliminación gradual,
en un determinado plazo, de los
impuestos a la importación (aranceles) y las demás restricciones al comercio
recíproco. Al cumplirse este plazo, los
productos importados ingresarán al territorio nacional sin pagar esos
impuestos.
El TLC, como instrumento comercial que
promueve las exportaciones y la competitividad del sector productivo, incide
positivamente en la creación de empleos. El que los productos costarricenses
tengan asegurado el poder entrar a Estados Unidos sin pagar impuestos de
importación estimula la creación de más empresas exportadoras y la ampliación
de las ya existentes y, con ello, de más fuentes de trabajo.
No sólo quienes venden directamente
productos costarricenses en el exterior se benefician de la exportación.
También se benefician las empresas que producen los bienes que luego se
exportan por las comercializadoras, así como las empresas que venden a estas
otras sus insumos, servicios y materias primas. Así, por ejemplo, las
exportaciones de café benefician no sólo a las empresas que ponen el producto
en el barco, sino a los miles de costarricenses que participan en todo el
proceso. Lo mismo es cierto para todos los productos de exportación.
Además, como el valor agregado que generan
las exportaciones es muy grande, con ello se benefician también pulperías,
restaurantes, profesionales, empresas de transportes y todo tipo de empresas
nacionales que necesitan que los costarricenses tengan ingresos para que puedan
comprarles.
Igualmente, la eliminación de barreras al
comercio entre los países del acuerdo, brinda a su vez nuevas opciones a los
consumidores.
Todos estos elementos son claves para lograr
un mayor desarrollo económico y un mejor nivel de vida para los costarricenses.
La suscripción del TLC es un paso
importante en la política comercial de Costa Rica que busca la apertura de
nuevos mercados para sus exportaciones, el estímulo a la producción y la
creación de más empleos de mejor calidad. Todo ello orientado hacia el logro de
un mayor bienestar para los costarricenses.
El TLC tiene gran relevancia por ser
Estados Unidos el principal socio comercial de Costa Rica. A ese país se vende
la mitad de todo lo que se exporta y se compra la mitad de todo lo que se
importa. En productos agrícolas Costa Rica vende a ese país tres veces más de
lo que le compra. Además, según un estudio exhaustivo de Procomer,
existen 482.804 empleos costarricenses relacionados de manera directa o
indirecta con ese mercado. En el campo de la inversión productiva, dos terceras
partes de las inversiones extranjeras son originadas en Estados Unidos.
La Iniciativa para la Cuenca
del Caribe (ICC) es una ley promulgada por el Congreso de los Estados Unidos hace
ya dos décadas, cuyo objetivo principal era promover el fortalecimiento y la
recuperación económica de los países centroamericanos y del Caribe, en una
época en que esta región era de gran interés geopolítico para el país del
norte.
El instrumento principal que la ley estableció
para lograr ese objetivo fue la eliminación de los impuestos de importación
(aranceles) sobre la mayoría de los productos provenientes de la Cuenca del
Caribe.
Costa Rica ha sido uno de los países que mayor
provecho ha sacado de la ICC en términos del incremento de sus exportaciones a
Estados Unidos, pues se incrementaron casi 6 veces al pasar de $473 millones en
1984 a $2.811 millones en el 2002.
No obstante lo beneficiosa que ha sido la ICC,
hay al menos 6 motivos para firmar un tratado de libre comercio con Estados
Unidos.
Primero: La ICC puede ser modificada, suspendida o
eliminada unilateralmente por Estados Unidos. Así, ese país fija las reglas y
también podría cambiarlas sin que se pueda reclamar nada, pues no es un derecho
lo que se tiene, sino una concesión.
Segundo: La ICC tiene una cobertura limitada. Hay
productos importantes para Costa Rica que todavía pagan aranceles, como es el
caso del atún o enfrentan barreras no arancelarias, como es el caso de algunas
plantas ornamentales, para ingresar al mercado estadounidense.
Tercero: La ICC no otorga beneficios permanentes, pues una
importante parte de ella expira en el año 2008.
Cuarto: La ICC contiene el beneficio arancelario
mencionado, pero no una normativa comercial en muchas otras áreas que son de la
mayor importancia para desarrollar el comercio de manera ordenada.
Quinto: La ICC no incluye un mecanismo de solución de
controversias que permita solventar los conflictos comerciales que surgen entre
los países, lo cual es muy importante cuando se está frente a una nación de
mayor poder político y económico como lo es en este caso Estados Unidos.
Sexto: La ICC se refiere al comercio en una sola vía,
mientras que un TLC abarca las exportaciones y las importaciones, generando
ventajas para toda la población.
Así, a pesar de lo beneficiosa que la ICC
ha sido, un TLC, al ser permanente, bilateral, comprensivo, generador de
derechos y vinculante, es un mejor instrumento para promover y fortalecer el
comercio de Costa Rica con Estados Unidos.
El TLC no tiene plazo definido en el tiempo
sino que se mantiene en vigor para Costa Rica mientras el país no comunique a
los otros países miembros – sin necesidad de que éstos estén de acuerdo o haya
que indemnizarlos – su decisión de no ser más parte del acuerdo. Así suelen ser todos los tratados internacionales.
El TLC sólo puede ser modificado si los
países que son parte de él así lo acuerdan, como es el caso generalmente en
todos los tratados internacionales. Esto
es muy importante cuando los países que son parte del
tratado ostentan grandes diferencias de poder, como es el caso del TLC entre
Centroamérica y Estados Unidos, pues de esta manera los países pequeños se
aseguran que las reglas no pueden ser cambiadas por el otro país de manera
unilateral.
Costa Rica ya tiene un comercio muy
significativo con Estados Unidos. En el
campo agrícola, es un gran exportador a ese país de productos tales como mango,
piña, papaya, pescado, carne, azúcar, flores y plantas, melón, sandía, guayaba,
palmito, jugo de naranja, chayote, yuca y minivegetales, y
compite exitosamente en ese mercado, no sólo con los productores
estadounidenses sino con las exportaciones que llegan desde otros países.
Hay algunos pocos productos en Costa Rica
que pueden ser sensibles a las exportaciones estadounidenses. En la mayoría de los casos, se trata de
productos que también son sensibles a la competencia de otros países de la
región. Con el fin de atender esas
sensibilidades, el TLC contiene una serie de instrumentos cuyo propósito es
precisamente poder hacer frente a esos problemas.
Cabe resaltar que entre más productos pueda
Costa Rica vender en un mercado tan grande como el de Estados Unidos, mayores
ganancias habrá para poder así comprar todo lo que necesitamos.